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PROVINCIAS Y SECTORES PRODUCTIVOS EN CRISIS

PROVINCIAS Y SECTORES PRODUCTIVOS EN CRISIS

PROVINCIAS Y SECTORES PRODUCTIVOS EN CRISIS

Publicado en diario El Economista el 7 de septiembre de 2016.

por Martín Kalos (*)

 

No todas las provincias sienten la recesión de igual manera. Los sectores de mayor caída de la actividad productiva explican buena parte de la dinámica económica de algunas provincias, sus exportaciones y sus situaciones laborales. Como muestra, bastan tres botones de la zona centro del país: el sector automotriz (concentrado en Buenos Aires, pero con fuerte presencia en Córdoba y Santa Fe), el lácteo (cuya cuenca central se ubica entre Córdoba y Santa Fe) y la construcción.

La industria automotriz (cuya producción cayó 13% interanual en los primeros siete meses de 2016) mira de reojo la crisis brasileña, que parecería haber tocado fondo. Mientras tanto, en los últimos meses se sucedieron nuevas suspensiones, paradas técnicas y decisiones de discontinuar ciertas líneas productivas en el país: hoy el sector se encuentra trabajando al 45% de su capacidad instalada, el guarismo más bajo de toda la industria nacional. Esto arrastra a un amplio conglomerado de pymes autopartistas en todo el país y también al sector metalúrgico, que hoy utiliza apenas el 51% de su capacidad productiva.

Si en 2017 comienza a recuperarse la economía de Brasil, la caída en la producción de las terminales argentinas podría frenarse. De todas formas, probablemente el nuevo sesgo de la política económica brasileña genere cambios en la composición de la demanda de autos que implique un reacomodamiento de la producción – tal como ocurrió en Argentina, donde los autos más vendidos en años pasados eran vehículos familiares y de uso urbano (Gol, Clio, Palio, Chevrolet Classic), que quedaron relegados en 2016 por pickups más caras y de uso utilitario rural (ostensiblemente, la Toyota Hilux). En el primer semestre de 2016, según el Indec, las exportaciones automotrices fueron 25% menores que un año antes y 54% menores que en 2013, explicadas casi en su totalidad por las menores ventas a Brasil.

En Córdoba y Santa Fe, la crisis del sector lácteo (que acumula un derrumbe del 15% interanual en los primeros siete meses del año, según el Indec) tiene múltiples dimensiones. Por un lado, el de por sí bajo precio internacional. Por otro, los oligopolios conformados por las dos grandes empresas que producen el 80% de las mercancías lácteas y el puñado de cadenas de supermercados que prácticamente fijan los precios de venta. En esa fijación de precios, los productores reciben apenas $4,20 por kilogramo de producto lácteo, el 21,6% del precio de venta en las góndolas de los supermercados ($19,30), según los últimos datos de CAME.

A este panorama se suma la posibilidad de utilizar esas tierras para otros emprendimientos, que brinden mayor (o más rápida) ganancia a sus dueños – en general, soja o especulación inmobiliaria–. Un ejemplo claro es el último tambo de Rosario, recuperado en forma de cooperativa por sus trabajadores y renombrado “Tambo La Resistencia”, que está enfrentando aún intentos de desalojo para un desarrollo urbanístico que prioriza la valorización inmobiliaria por sobre la continuidad de la actividad lechera. Mientras tanto, el complejo lácteo exportó 34% menos en el primer semestre de 2016 que en el primero de 2015, debido a la menor demanda de Brasil, y 47% menos que en la primera mitad de 2013.

Las obras públicas son quizás uno de los elementos más transversalmente federales de la política nacional. En la primera mitad del año, su gasto en términos reales cayó a casi la mitad de lo que había sido en el primer semestre de 2015. En buena parte por perder esta tracción, la construcción redujo 60.068 puestos de trabajo en el último año, más de la mitad de los 115.281 empleos (registrados y del sector privado) destruidos en ese lapso en todo el país, de acuerdo a datos del Ministerio de Trabajo de la Nación.

Su anunciada reactivación en estos meses implicará una demanda para el sector de la construcción en todo el país, que encadenará a su vez demandas a las producciones siderúrgicas (el acero crudo cayó 15% interanual en lo que va de 2016) y de cemento (14% de merma, según el Indec) y por supuesto regenerará oportunidades laborales para una gran parte de los trabajadores de cada provincia.

(*) Director de EPyCA Consultores. @martinkalos