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“Las nuevas metas de inflación deben leerse como una puja política en el Gobierno”

“Las nuevas metas de inflación deben leerse como una puja política en el Gobierno”

“Las nuevas metas de inflación deben leerse como una puja política en el Gobierno”

En Portfolio Personal, es la opinión de Fiorella Robilotta y Martín Kalos, economistas y directores de EPyCA Consultores. Califican a la gestión actual con un seis –del uno al diez- y sostienen que si bien el endeudamiento “es una táctica válida”, presenta límites que se evidenciarán en el mediano plazo.

La entrevista puede leerse íntegramente aquí.

 

Desde EPyCA ConsultoresFiorella Robilotta y Martín Kalos, ambos economistas y directores de la firma, analizan los temas clave de la coyuntura local. A continuación, comparten su mirada sobre los desafíos del gobierno, evalúan su gestión y hacen foco en los últimos pasos dados por el Banco Central. Además, opinan sobre el nivel de endeudamiento actual y advierten que se trata de una estrategia que presentará límites en el mediano plazo.

– ¿A su entender, cuáles cree deberían ser las prioridades del gobierno para 2018 en materia económica? ¿Es optimista al respecto?

El Gobierno orienta su política económica hacia la estabilización macroeconómica, buscando reducir (gradualmente y en el mediano plazo) la inflación, el déficit financiero del Sector Público, la necesidad de endeudamiento público; para de allí derivar una recuperación de la competitividad por tipo de cambio y una merma del déficit comercial.

Sin embargo, falta priorizar una política de desarrollo productivo, que apunte a sectores con potencial de largo plazo y permita crear empleo de calidad. No hay en el horizonte aún ningún plan estatal de desarrollo productivo serio, quedando sujeto el país a lo que pueda poner en marcha el sector privado por su cuenta.

-Del 1 al 10 ¿qué nota le pondría hoy a la macro local y por qué?

Un 6. Pese a las mejoras (tendencia a eliminar distorsiones en los precios relativos, supresión de regulaciones excesivas en el mercado cambiario, etc.), subsisten importantes desequilibrios en la macroeconomía que significan riesgos relevantes a mediano plazo.

El más destacado es el déficit comercial y la necesidad de endeudamiento para equilibrar la balanza de pagos, pero tampoco hay mejoras significativas aún en la inflación, el déficit fiscal o la productividad de las empresas activas en el territorio nacional. Esto repercute además sobre una pauperización de las condiciones de vida de la población, que se evidencian en tasas altas (y estabilizadas) de pobreza, desempleo y precarización laboral.

El endeudamiento por parte del gobierno genera comentarios a favor y en contra. ¿Cuál es su opinión?

En abstracto, el endeudamiento es una herramienta que puede ser útil para obtener el capital necesario en el país para ciertos proyectos. En la práctica, hoy el Gobierno Nacional utiliza la toma de deuda pública para solventar su déficit financiero y como correlato para acumular Reservas Internacionales en el Banco Central. Esto es una táctica válida para así evitar tener que ajustar abruptamente el gasto público por no poder financiar el déficit, pero presenta límites que se evidenciarán en el mediano plazo.

¿Piensa que los cambios en las metas de inflación perjudican la credibilidad del BCRA?

Las nuevas metas de inflación deben leerse como una puja política en el Gobierno. El BCRA no podía mantener su intransigente política antiinflacionaria por el costo político que implicaba, al contraer el consumo y la inversión y atraer masivamente capitales especulativos. Eso ya implicó una suba de las expectativas de inflación, sin embargo, la baja de tasas de interés del martes 9 de enero fue moderada en relación a lo que esperaba el mercado.

En ese sentido, nos encontramos ahora con una expectativa de inflación superior a la que teníamos antes del cambio de metas; pero que aún no se alejó tanto como muchos/as analistas concluyeron inicialmente.

Si el BCRA logra que este gradualismo en la baja de tasas no impacte demasiado en una suba de las expectativas de inflación, y con ello de las negociaciones salariales en paritarias o de la expectativa de devaluación del dólar, entonces podrá ir ejerciendo una política monetaria contractiva que impida que la inflación de 2018 se aleje demasiado de las metas.

Eso implica, sin embargo, que el BCRA demuestre lo que hoy está en duda: que mantiene el poder de decisión pleno para ajustar las clavijas si cree que la inflación se aleja de su sendero deseado de reducción gradual.